Me pregunto cuándo dejé de quererme, y cuándo dejé de creer que el amor era cierto.
Me encuentro en una cueva, una enorme y oscura cueva donde antes hubo sueños aún por florecer; donde ahora sólo hay pétalos sin vida que guardan mi presente.
Las paredes son frías, cada vez más alejadas y yo más perdida.
Entonces veo una luz, una hermosa luz que me atrae hacia ella.
Confiada me acerco y dañada quedo.
Otra luz hermosa encuentro, ya con miedo, me alejo.
A veces por mí, a veces por ellos, pero siempre por miedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario